jueves, 5 de noviembre de 2020

Los centauros y El Cid

Minerva y el centauro, Sandro Botticelli

Lectura # 1 LOS CENTAUROS

 Los Centauros son, en la mitología, la especie de monstruos con mayor agrado en la sociedad de los mortales, ya festejando con éstos sus casamientos y banquetes, ya participando de sus cultos y valores morales. Dioniso (Baco), el dios del vino, también cuenta en su cortejo con la presencia de los Centauros; éstos, que no tienen el hábito del alcohol, se embriagan fácilmente y se vuelven violentos, luchando entre sí y atacando a las Ninfas y a las mortales.

 Se relata su origen en el relato de Ixión y Néfele, la diosa hecha de nube, este mito implica tres aspectos importantes: la vanidad - intentar usurpar, ante su esposa, el puesto del poderoso jefe olímpico, la violencia -seducir a Hera aun contra la voluntad de ella y la perversión espiritual -violar la hospitalidad que Zeus le ofreciera —. Hera es el símbolo de la esposa fiel, el amor en su forma más pura y espiritual. Ixión, intentando seducir a Hera, trata, al mismo tiempo, de engañar a Zeus como esposo y como poder divino. Pero Zeus es el dios supremo, al cual no se pueden esconder las intenciones ni las maquinaciones. Frente a la divinidad, el hombre capitula.

 Para la tradición griega (y humana en general) el concepto de familia es sagrado. Tratar de romper los vínculos afectivos que la forman y conservan es culpa grave. La imposibilidad de que Ixión obtuviera a Hera puede ser interpretada, también, como la incapacidad del pensamiento y del deseo perverso de realizarse en forma cabal.

 Sin duda, en el mito del origen de la especie de los Centauros está presente un mensaje humano y moral. De manera general, ese mito simboliza la convergencia de la animalidad y la racionalidad en el ser humano. El monstruo, mitad caballo y mitad hombre, lleva en sí lo irracional y lo racional: la naturaleza en su estado bestial, pero también la razón y la conciencia. Esa clara configuración se presenta en la propia configuración física del centauro: la cabeza —aspecto racional, sede del pensamiento— es de hombre, al igual que el torso (el "corazón"), pero el resto del cuerpo, bajo la cintura —sede de los deseos, de los impulsos— es de caballo.

 En las imágenes que las artes plásticas crearon para representar a esos héroes híbridos están presentes y bien marcadas la fuerza y la violencia del impulso primitivo. La literatura, por su parte, pone en evidencia también el lado positivo: sabiduría, equilibrio, afición al conocimiento.

 Mitología. Abril S.A. 1973. 

 

Lectura #2 EL CID

 


Llegada del Cid a Valencia

El Cid ha conquistado varias poblaciones valencianas, ante lo cual los de Valencia salen de la ciudad para rechazarlo. Al verlos, el Cid dirige a sus hombres una arenga y se prepara el combate.

«Sálveos el Creador de huestes, y ahora escuchad:
después de que nos salimos de la limpia cristiandad
-y no fue por nuestro gusto, no se pudo remediar-,
gracias a Dios nuestras cosas siempre hacia adelante van.
Hoy las gentes de Valencia nos han venido a cercar,
Si en estas tierras nosotros nos quisiéramos quedar,
muy firmemente a estos moros tenemos que escarmentar
Cuando se pase la noche y ya venga la mañana,
tenedme bien preparados los caballos y las armas,
entonces iremos todos a atacar a su guardia.
Hombres desterrados somos, estamos en tierra extraña,
en la lucha se ha de ver quien merece la paga.»
Oíd ahora lo que el bueno de Alvar Fáñez quiso hablar:
«Mio Cid, lo que habéis dicho como os place se hará,
dadme a mí cien caballeros, no os quiero pedir más,
vos con los otros que quedan de frente iréis a atacar.
Heridlos sin compasión, atacad sin vacilar,
que yo con los otros cientos por otro lado iré a entrar
y fío en el Dios del cielo que el triunfo nuestro será.»
Muy bien le parece al Cid lo que Minaya fue a hablar.
La mañana ya llegó y se empezaron a armar,

sabe cada cual el puesto que en la batalla tendrá,
Con el alba Mío Cid contra los moros se va:
«Por Jesucristo y Santiago que allá en los cielos están,
atacad, mis caballeros, a esos moros de verdad.
Aquí está el Cid, aquí está Rodrigo Díaz de Vivar.»
Vierais allí tanta tienda romper y desbaratar,
los postes los arrancaban, se empiezan a derrumbar.
Pero los moros son muchos y se quieren recobrar.
Minaya por otro lado, ya los venía a atacar,
los moros, mal que les pese, por derrotados se dan,
a uña de caballo escapan los que pueden escapar.
A dos emires mataron en la caza que les dan,
y hasta la misma Valencia van los cristianos detrás.
Grandes ganancias ha hecho Mio Cid, el de Vivar,
todo aquel campo saquean, luego se vuelven atrás.
Con las ganancias que llevan en Murviedro entraban ya,
una alegría muy grande se corre por el lugar.
A Cebolla toman luego y tierras de más acá,
miedo tienen en Valencia no saben lo que se harán,
ya va haciendo mucho ruido la fama del de Vivar.

(Versión de Pedro Salinas)


 


 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

El asno

  EL ASNO  Un día, un buen hombre de esos que son el hazmerreír de los demás, marchaba al mercado llevando tras de sí un asno atado medi...